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20 de septiembre de 2026

Energía Atenea en el Cesar: Didier Lobo logra audiencia pública

Energía Atenea en el Cesar

Durante años, hablar del servicio de energía eléctrica en el Cesar ha significado hablar de apagones, altas facturas, problemas en las redes y usuarios que sienten que sus reclamos no siempre reciben una respuesta suficiente.

Ahora, con la llegada de Energía Atenea que opera comercialmente bajo el nombre Energua (Energía del Guatapurí) como nuevo operador, se abre un nuevo capítulo para el sector y aparece una pregunta que va mucho más allá del nombre que aparecerá en las facturas: ¿realmente cambiará la experiencia de los usuarios?

Ese es uno de los interrogantes que el senador Didier Lobo Chinchilla quiso llevar a la discusión pública. Y ya tuvo una primera respuesta institucional: la Comisión Quinta del Senado aprobó su proposición para realizar una audiencia pública en Valledupar, en la que la nueva empresa, Afinia y/o el Grupo EPM, el Ministerio de Minas y Energía, y los organismos de regulación y vigilancia del sector tendrán que explicar cuáles serán los compromisos concretos frente al servicio.

Para una familia de Valledupar, La Paz, Codazzi o cualquiera de los municipios donde ya opera la nueva empresa, el cambio empresarial solo tendrá verdadero sentido si se refleja en algo mucho más sencillo: que haya energía cuando se necesita, que las interrupciones disminuyan y que el usuario tenga respuestas cuando recibe una factura que considera demasiado alta.

El cambio de empresa no garantiza, por sí solo, un mejor servicio

Energía Atenea (Energua) nació de la escisión de Afinia, filial del Grupo EPM, para asumir de forma independiente la operación, distribución y comercialización del servicio eléctrico en 35 municipios de la región Caribe: 19 en el Cesar, entre ellos Valledupar, La Paz, San Diego, Manaure, Agustín Codazzi y Pueblo Bello, además de zonas de Magdalena y el sur de Bolívar. La empresa formalizó su entrada en operación el 1 de septiembre de 2026, tras un proceso de pruebas técnicas y administrativas, y quedó bajo la gerencia general de Omar Otero Ruiz.

Sin embargo, existe una diferencia importante entre cambiar de operador y solucionar los problemas estructurales del sistema eléctrico. Una nueva empresa puede significar una nueva administración, nuevos planes de inversión y una estrategia diferente para atender a los usuarios, pero eso no significa automáticamente que desaparecerán los apagones o que las tarifas disminuirán.

Por eso, la discusión que se abre ahora resulta importante. El debate no debería concentrarse únicamente en quién estará encargado del servicio, sino también en cuáles serán sus compromisos, qué inversiones realizará, cómo responderá a las reclamaciones y de qué manera se podrá comprobar que las condiciones realmente están mejorando.

Ese es precisamente el punto que Didier Lobo quiso poner sobre la mesa.

Una empresa nueva, pero problemas viejos

El cambio hacia Energía Atenea ocurre en una región donde las dificultades del servicio eléctrico llevan años generando inconformidad. La preocupación por las tarifas y la calidad del servicio tampoco comenzó con la llegada del nuevo operador.

En 2022, Didier Lobo ya cuestionaba desde el Senado los altos costos de la energía en el Caribe y advertía sobre el impacto que tenían para las actividades comerciales de Valledupar. La discusión actual, por lo tanto, representa la continuidad de un problema que ha permanecido durante varios años, aunque ahora exista un nuevo operador.

Las cifras explican por qué el Cesar necesitaba un modelo diferenciado. Mientras el promedio nacional de pérdidas de energía se ubica entre el 14% y el 15%, en el Cesar ese indicador llegó a superar el 40%, y en algunos meses alcanzó el 43%. El recaudo tampoco ayuda: frente a un promedio nacional de entre el 91% y el 93%, en el Cesar apenas se recauda cerca del 60% de lo facturado. Esa combinación de altas pérdidas y bajo recaudo fue, según explicó la propia Afinia, la razón técnica y financiera detrás de la escisión que dio origen a Energía Atenea.

La llegada de Energua vuelve a poner sobre la mesa preguntas relacionadas con las interrupciones, las inversiones, la atención al usuario, la claridad de las facturas y el comportamiento de los costos. El reto será determinar si el cambio empresarial termina acompañado de transformaciones que puedan ser percibidas por los ciudadanos en su vida cotidiana.

¿Qué logró Didier Lobo?

La gestión de Didier Lobo apuntó a que el cambio de operador no quedara reducido a una transición administrativa. El senador propuso una audiencia pública en Valledupar en la que puedan participar los actores relacionados con la prestación del servicio y en la que también tengan espacio las inquietudes de los usuarios, y la Comisión Quinta del Senado ya aprobó esa proposición.

Entre los asuntos que se pondrán sobre la mesa están los cortes de energía, los apagones, las tarifas y las dificultades que durante años han señalado los usuarios del Caribe.

La importancia de una discusión de este tipo está en que permite convertir las quejas individuales en preguntas públicas. Un usuario puede reclamar por un apagón o cuestionar una factura, pero cuando esas situaciones llegan a una audiencia pública, la discusión adquiere otra dimensión: las empresas y las autoridades tienen que explicar cuáles son las causas de los problemas, qué inversiones están previstas y cuáles serán los mecanismos para medir los resultados.

El reto de las inversiones

Uno de los asuntos que más debería interesar al Cesar es la inversión. Cambiar el operador tendría un alcance limitado si las redes continúan presentando los mismos problemas durante los próximos años.

El servicio eléctrico depende de una infraestructura que necesita mantenimiento, ampliación y modernización permanente. También requiere capacidad para responder a una demanda que aumenta con el crecimiento de las ciudades, los hogares y las actividades económicas.

Por eso, más que esperar anuncios generales, el debate debería concentrarse en compromisos que puedan medirse. El Cesar necesita conocer cuánto se invertirá, en qué municipios se ejecutarán esas inversiones, cuáles circuitos requieren intervención y cuáles serán los tiempos previstos para las obras.

También será importante establecer cómo se evaluará el servicio después de la transición. Si las interrupciones disminuyen, si la atención mejora y si las inversiones comienzan a reflejarse en la infraestructura, los usuarios podrán percibir el cambio. Si los problemas permanecen, también será evidente que el cambio de operador no fue suficiente.

El bolsillo también está en el centro de la discusión

Didier Lobo Chinchilla
Didier Lobo interviene en el Senado y plantea inquietudes sobre el servicio de energía en el Cesar.

El problema energético no termina cuando regresa la electricidad. También aparece cada mes cuando llega la factura.

Para una familia, una factura elevada puede significar tener que reducir otros gastos. Para un pequeño comerciante, el costo de la energía puede afectar directamente sus márgenes. Para una empresa, representa un gasto que puede terminar influyendo en su competitividad.

En el Caribe, además, las condiciones climáticas hacen que el consumo de energía tenga características particulares. En ciudades como Valledupar, donde las altas temperaturas forman parte de la vida cotidiana, el uso de ventiladores, aires acondicionados y sistemas de refrigeración representa una necesidad tanto para los hogares como para numerosas actividades comerciales.

Por eso, la discusión sobre las tarifas no puede analizarse únicamente desde una cifra nacional. También debe considerar las condiciones particulares de la región y el impacto que tienen los costos de la energía sobre las familias y la economía local.

Ese es uno de los argumentos que Didier Lobo viene llevando al debate sobre el servicio eléctrico en el Caribe.

Valledupar será protagonista de la audiencia

Con la audiencia pública ya aprobada por la Comisión Quinta, Valledupar tendrá una oportunidad real para convertir una inconformidad cotidiana en una discusión institucional.

El escenario deberá servir para conocer qué cambiará con la llegada de Energía Atenea, qué inversiones están previstas, cómo funcionará la atención a los usuarios y qué medidas se adoptarán frente a las interrupciones del servicio. También será importante establecer qué mecanismos permitirán hacer seguimiento a esos compromisos.

La participación ciudadana será fundamental. No debería tratarse únicamente de escuchar a funcionarios o representantes de las empresas. Los usuarios también tienen la posibilidad de llevar sus experiencias y convertirlas en preguntas concretas sobre un servicio que afecta directamente su economía y su calidad de vida.

Tres palabras que pueden marcar el debate: servicio, inversión y resultados

El primero tiene que ver con la calidad de la prestación. Los usuarios necesitan una energía estable y una atención adecuada cuando se presentan problemas.

El segundo está relacionado con la infraestructura. Las redes necesitan mantenimiento, expansión y modernización para responder a las necesidades actuales y futuras del territorio.

El tercero tiene que ver con los resultados. No basta con anunciar planes o presentar compromisos. Es necesario que existan indicadores que permitan determinar si las condiciones realmente están mejorando.

Esta última parte será especialmente importante porque permitirá que la discusión vaya más allá de las declaraciones políticas. El cambio de operador podrá evaluarse con hechos concretos y con la experiencia diaria de los usuarios.

Didier Lobo también queda ante una prueba

La discusión no representa únicamente un reto para Energía Atenea. También supone una prueba para quienes desde el Congreso han asumido la defensa de los usuarios del Caribe.

En el caso de Didier Lobo, haber logrado la aprobación de la audiencia pública abre un espacio para plantear las inquietudes del Cesar, pero también significa que posteriormente será necesario hacer seguimiento a las respuestas y compromisos que surjan de ese ejercicio.

La política pública no termina cuando se presenta una propuesta. Comienza realmente cuando se verifica qué ocurrió después.

Por eso, cuando se realice la audiencia, uno de los aspectos más importantes será conocer qué compromisos quedan establecidos y quién se encargará de hacerles seguimiento. La ciudadanía tendrá que evaluar si las respuestas ofrecidas terminan convirtiéndose en acciones concretas.

El usuario será quien determine si realmente hubo un cambio

Al final, la evaluación más importante no estará en los comunicados de una empresa ni en los discursos de los funcionarios. Estará en las casas, los negocios, los barrios y las zonas rurales del Cesar.

Será el usuario quien determine si el cambio fue real. Si los apagones disminuyen, la diferencia se podrá sentir. Si la atención mejora, también será evidente. Si las inversiones comienzan a verse en las redes eléctricas, los resultados podrán comprobarse.

Pero si dentro de algunos meses continúan los mismos problemas, la pregunta volverá a aparecer: ¿qué cambió realmente?

Ese será el verdadero reto que enfrenta Energía Atenea desde su llegada. El cambio de operador representa una nueva etapa, pero su éxito tendrá que medirse por la calidad del servicio que reciban los ciudadanos.

No basta con cambiar el nombre en la factura

El cambio de operador abre una nueva etapa para el servicio eléctrico en el Cesar, pero todavía queda por demostrar qué tan profunda será esa transformación.

El departamento no necesita únicamente una nueva empresa. Necesita respuestas, inversiones, infraestructura y compromisos que puedan comprobarse. La llegada de Energía Atenea (Energua) representa una oportunidad para revisar lo que durante años no ha funcionado como esperan los usuarios, pero también obliga a establecer expectativas realistas sobre lo que puede cambiar y el tiempo que puede tomar.

La audiencia pública impulsada por Didier Lobo y aprobada por la Comisión Quinta se convertirá en el escenario donde esas preguntas deberán ser respondidas frente a los usuarios y las instituciones responsables. Su papel, de aquí en adelante, será llevar las preocupaciones del territorio a ese espacio institucional y, posteriormente, hacer seguimiento a las respuestas que se obtengan.

Porque al final, para quien paga la factura todos los meses, lo importante no será solamente el nombre de la empresa.

Lo importante será que la energía llegue, que el servicio funcione y que el costo sea sostenible para las familias, los comerciantes y quienes producen en el Cesar.

Ahí estará la verdadera medida del cambio.

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