Saltar al contenido

23 de septiembre de 2026

Didier Lobo: tierra sin crédito es una promesa vacía

Didier Lobo en el debate sobre la Reforma Agraria y los campesinos

La Reforma Agraria sigue en el centro del debate nacional y Didier Lobo ha puesto sobre la mesa una pregunta clave: ¿qué pasa con el campesino después de recibir la tierra? Para el congresista cesarense, la entrega y formalización de predios es un paso necesario. Sin embargo, no puede ser el final del camino.

Didier Lobo y el debate de la Reforma Agraria

Como integrante de la Comisión Quinta del Senado, que legisla sobre el agro, Lobo plantea que la entrega de tierras necesita una segunda etapa. Una familia campesina debe saber qué producir, cómo financiar su proyecto y dónde vender sus cosechas.

Además, cada región tiene condiciones distintas. No todos los terrenos no tienen el mismo suelo, ni cuentan con agua, vías cercanas o acceso a mercados. Por eso, una política rural seria debe partir de las necesidades de cada territorio.

No es un tema nuevo para él. En un debate de control político al Ministerio de Agricultura en 2023, ya advertía que menos del 10% de los campesinos del país recibía asistencia técnica.

Tener tierra no es suficiente para producir

Una familia no puede empezar de cero después de recibir un predio. Necesita semillas, animales, herramientas y un proyecto productivo que tenga en cuenta el clima, el suelo, el agua y las posibilidades de venta.

El propio Ministerio de Agricultura ha reconocido casos de predios entregados con dificultades para producir. Entre las causas aparecen la falta de proyectos productivos, tecnología, capacitación y acceso al crédito. Para Didier Lobo, esa es la prueba de que la tierra sola no garantiza ingresos.

El crédito debe llegar al pequeño productor

El acceso a financiación es uno de los ejes de su propuesta. Didier Lobo ha señalado que en Colombia la gran mayoría de los campesinos trabaja en la informalidad, no cuenta con maquinaria y nunca ha solicitado un préstamo. Es decir, existe un rezago profundo en inclusión financiera rural.

En 2026, Finagro habilitó un paquete de más de $147.000 millones para subsidiar tasas de interés, con líneas especiales de crédito para desarrollo productivo y Reforma Agraria. No obstante, el reto sigue siendo el mismo: que esos recursos lleguen a quienes más los necesitan.

Por eso, Didier Lobo insiste en que el crédito debe venir acompañado de orientación. Así, el productor conoce sus costos, organiza su producción y tiene más posibilidades de pagar la deuda.

Tecnología y capacitación en los territorios

Muchos pequeños productores todavía no tienen acceso a maquinaria, sistemas de riego ni información de mercado. Según Lobo, el apoyo al campo debe incluir:

  • Tecnología para reducir costos y mejorar la calidad de los productos.
  • Capacitación en técnicas de cultivo, cuidado del suelo y uso del agua.
  • Acompañamiento cercano que responda a la realidad de cada zona.

No se trata de reemplazar el conocimiento de las comunidades, sino de complementarlo con nuevas herramientas.

Didier Lobo pone la mirada en el Cesar

El Cesar tiene una larga tradición agropecuaria, pero también vive una transformación económica por la descarbonización. Muchos municipios han dependido durante décadas de la actividad carbonífera.

Para Lobo, si cambia la economía de un territorio, también deben cambiar las herramientas que ofrece el Estado. No se puede pedir a las comunidades que abandonen su actividad económica sin ofrecer alternativas reales. En ese escenario, fortalecer la agricultura y la ganadería puede ayudar a diversificar la economía del departamento, siempre que haya inversión y planificación.

Industrializar el campo y mejorar las vías rurales

Vender una materia prima sin procesar no es lo mismo que transformarla, empacarla o conservarla. Por eso, Lobo propone avanzar hacia la industrialización del campo para que el valor de los productos se quede en las regiones.

Para lograrlo se necesitan asociaciones de productores, mejores canales de venta y protección frente a los intermediarios, un tema que el congresista ya había abordado con su iniciativa de agricultura por contrato.

Asimismo, una buena cosecha pierde valor si no puede llegar al mercado. El mal estado de las vías terciarias eleva los costos para el campesino y, al final, también para el consumidor. Carreteras, riego y centros de acopio deben hacer parte de cualquier discusión seria sobre la Reforma Agraria.

Una deuda histórica con los campesinos

Durante décadas, Colombia ha anunciado programas para mejorar la vida en el campo. Aun así, muchas comunidades siguen sin crédito, tecnología, vías ni mercados. Para Didier Lobo, los gobiernos han generado expectativas durante años y ahora se necesitan resultados visibles en los territorios.

La tierra es necesaria, pero no puede ser el final del camino.

Su planteamiento no es frenar la entrega ni la formalización de tierras. Al contrario, busca que esas medidas tengan un respaldo mayor para pasar de la entrega de predios a la creación de oportunidades.

Didier Lobo: el verdadero reto es que la tierra produzca

La posición de Lobo se resume en una idea sencilla: la Reforma Agraria no termina cuando se entrega el título. Ese momento debe ser el comienzo de un proceso en el que el campesino cuente con:

  • Crédito para arrancar su proyecto.
  • Capacitación para tomar mejores decisiones.
  • Tecnología para producir más y mejor.
  • Vías y compradores para vender a precios justos.

Si uno de esos elementos falta, producir se vuelve una tarea cuesta arriba. Por eso, según Didier Lobo, el Estado no puede limitarse a anunciar programas: debe verificar que las herramientas lleguen al campo y que den resultados para las familias campesinas.

Compartir WhatsApp X Facebook

Sigue leyendo

Notas relacionadas